domingo, 5 de abril de 2015

La integración Europea: un largo camino recorrido y todavía mucho por recorrer

 Nos encontramos en la actualidad en una Unión de la cual muchos de sus ciudadanos no conocen sus ya relativamente antiguos fundamentos. Gran parte de la población, no sólo a nivel mundial, sino los mismos ciudadanos de la Unión, conciben lo que llamamos Unión Europea como algo que ha surgido de la nada, como un mero acuerdo al cual diferentes Estados han decidido adherirse. Crece en la actualidad el descontento con este “invento”, el cual parece que no está dando los resultados deseados, al menos en el aspecto económico. Se pueden considerar baches en el camino o bien puede entenderse como una gran brecha que va a hacer difícil conseguir los objetivos que se plantearon en un principio.

Cabe hacer una aclaración respecto a la forma en que surgió la Unión Europea, la idea de una Europa unida. No se trata de un pacto o un mero acuerdo que haya dado lugar a lo que ahora tenemos, sino que estamos hablando de un proceso de integración que empezó ya en el siglo XIX y del que se podría, incluso, encontrar precedentes con anterioridad, ya que la idea de una Europa con rasgos comunes comienza a surgir en el siglo XVII, con los tratados de Osnabrück y Münster (Paz de Westfalia, 1648). Es con el sistema europeo de Estados que este conjunto de pueblos que se encuentra en el continente europeo se comienzan a dar cuenta de que tienen algo en común, algo que les hace diferentes al resto. A pesar de ello, aun habrían de tener lugar muchas guerras fratricidas que pondrían en peligro esta idea de unión, pero que a su vez sirvieron como argumento para fundamentar la necesidad de la misma para evitar acontecimientos de la misma naturaleza en un futuro.

Destaca ya en el siglo XX el papel de Aristide Briand y su propuesta de federación (denominada Unión Europea). A pesar de ello, el contexto histórico no permitió que evolucionara esta idea. La gran depresión del 1929, sumada a los fascismos que comienzan a nacer en Europa rompen con esta idea de unidad de pueblos europeos para realzar los nacionalismos. Todo esto desembocaría en el acontecimiento del siglo: la Segunda Guerra Mundial. Europa terminó destrozada por completo, tanto en el plano económico como en el anímico. Además, nos encontramos ahora ante una Europa dividida (división de Alemania) y con grandes presiones por parte del bloque comunista para intentar ganar posiciones en el viejo continente. En contraposición encontramos el plan de los Estados Unidos para plantar cara a la posible expansión del comunismo en Europa: el Plan Marshall. A grandes rasgos se puede considerar un plan ideado para la reconstrucción de Europa después de la penuria económica que sufrían la mayor parte de Estados tras la guerra. Sin adentrarnos en detalles, el Plan Marshall exigía a los Estados europeos cierta organización para hacer efectivo el soporte económico por parte de los Estados Unidos. Encontramos aquí ya cierta organización en común, con el trasfondo del incentivo económico propuesto por los Estados Unidos de América.


Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, y en el contexto de principio de cooperación entre los Estados europeos, tiene lugar el Congreso de Europa en 1948, de la cual surgiría, además del Consejo de Eruopa, la CECA (Tratado de París, 1951), que sería el primer paso de la integración europea. Se pretende así establecer cierta paz entre Alemania y Francia, mediante la creación de un mercado común, a pesar de que sólo sectorialmente, es decir, limitado al carbón y el acero (recursos esenciales en la época y muy vinculados con la producción bélica).  Tal como indicaría Schuman en su histórica declaración en 1950, no debía entenderse la CECA como un fin en sí misma, sino que era el inicio de un proceso de integración que se iría moldeando en los próximos años y que daría lugar a la Unión Europea tal como la conocemos ahora, mediante posteriores modificaciones y aportaciones en forma de tratados (Ámsterdam, Maastricht, Lisboa…), pero que no serán analizados en esta ocasión.

Fuentes: Instituciones y Derecho de la Unión Europea (Araceli Mangas Martín, Diego J. Liñán Nogueras)

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